Por qué una academia de tecnología hace talleres sin pantallas
Parece una contradicción y no lo es. Lo que trabajamos en los talleres sin pantallas es exactamente lo que hace falta para programar bien.
Por Equipo KiboAcademy
Nos lo dicen bastante: «¿pero vosotros no erais los de los ordenadores?». Sí. Y precisamente por eso.
El problema no es la pantalla, es lo que sustituye
Un niño que pasa la tarde con el móvil no está haciendo algo malo por estar delante de una pantalla. El problema es lo que ha dejado de hacer: aburrirse, construir algo con las manos, negociar con otro niño de qué va el juego. Esas tres cosas son las que luego echamos de menos en clase de programación.
Programar es tolerar la frustración durante un rato largo. Es probar, fallar, cambiar una cosa y volver a probar. El niño acostumbrado a que todo responda al instante se levanta de la silla a los cuatro minutos.
Qué hacemos en estos talleres
- Construcción y manualidades. Planificar antes de cortar, medir dos veces y aceptar que la primera versión sale torcida.
- Experimentos de ciencia. Formular una hipótesis, comprobarla y aceptar el resultado aunque no sea el que esperaban.
- Juegos de mesa y de estrategia. Turnos, reglas, leer lo que va a hacer el otro.
- Retos por equipos. Repartirse el trabajo y ponerse de acuerdo, que es la mitad de cualquier proyecto real.
Cómo encajan con el resto
Los talleres son sesiones sueltas: no hace falta estar apuntado a ningún curso. Muchas familias los usan como primer contacto con el centro, y también para las tardes en las que no hay cole.
Si vienes a la clase de prueba, pregúntanos por el calendario de talleres del trimestre.
